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ANECDOTICO

Una anècdota de la policía

Una anècdota de la policía

 

 

 

 

 No me pregunteis de dónde la he sacado, pero me encantó.

 

¿Alguien se anima? 

 

 

 

 

UNA NOCHE

Una noche, unos agentes procedieron a identificar a un individuo que portaba una televisión nueva en brazos. El joven que la llevaba iba bastante "puesto".
-Buenas noches, por favor su documentación.
-Un momento agentes ( el chico dejó la tv, apoyada sobre unas bolsas de basura que había en el lugar, pero apoyada sobre la pantalla, es decir boca abajo).
- ¿De dónde ha sacado Vd esa tv?
-Me la he encontrado en un contenedor sr. agente.
Se dió una batida por los alrededores y se localizó un comercio de videos y tv forzado. Se indicó al joven que introdujera el aparato en el maletero del vehículo patrulla. Cuando lo iba a recoger del lugar dónde lo había dejado apoyado, puso cara de susto y comenzó a dar vueltas alrededor de las bolsas donde reposaba la tele. de pronto y a voz en grito dijo:
- ¡ agentes, agentes, les juro que cuando yo lo cogí el aparato tenía pantalla!.
El tipo estaba tan "pasado" que debió de pensar que mientras estaba ocupado en la identificación, alguien se había llevado el tubo de imagen.

Calidades

Calidades

La verdad es que en esto de las anécdotas al pirncipio todo vale. Te cuentan cualquier cosa que parezca graciosa o impactante, pero la verdad es que la mayoría son caducas, se desvanecen con el tiempo. 

Una buena anécdota tiene que tener algo que sorprenda, es como un buen guión que necesita de un climax, algo que te descoloque, que te deje con la boca abierta.

 Las que más abundan son las de coincidéncias: encotrar algo o a alguien inesperado, que te caiga un rayo encima tres veces en tu vida, tener una discusión de tràfico con un tipo que, al final del día, descubres que se trata del padre de tu nueva novia, etc.

 De todos modos acepto cualquier tipo de aportación y juntos ya iremos afinando el gusto.

 

Sigo a la espera...

 

segunda fuera

segunda fuera

Vamos gente que ya gano 2 a 0.

 MADRES E HIJAS

Nuestras hijas tenían 6 años, iban a la misma clase y se hicieron amigas. Por extensión, nosotras, las madres, también. Con el tiempo, descubrimos que nuestras vidas estaban llenas de las mismas casualidades. Carmen y o proveníamos del interior y habíamos estado casadas con dos hombres que enfermaron gravemente de riñón. No tuvimos hijos. Tras la ausencia de nuestros respectivos cónyuges, habíamos rehecho nuestras respectivas vidas en la misma ciudad de la costa. Nuestros actuales maridos eran mucho más jóvenes que nosotras, nos habíamos quedado embarazadas pasados los cuarenta y dimos a luz a las niñas en la misma clínica, en el mes de agosto y por cesárea. ¿Se pueden dar más casualidades en dos personas que no se conocían de antemano? Por supuesto, nuestra amistad dura y la de nuestras hijas también.

María Teresa R. Alicante

 

la primera

la primera

Esta es la primera anécdota,

 

Lo pormetido es deuda así que...

 

A UN PASO DE LA TRAGEDIA

Como cada viernes, mi marido fue al trabajo en trasporte público y me dejó el coche para hacer la compra. Recogí a los cuatro niños en el colegio (tres míos y la hija de una amiga) y directamente nos fuimos hacia el supermercado. A medio camino, el alboroto en el asiento de atrás era insoportable y pensé en cómo sería hacer la compra con ellos en un gran hipermercado. Decidí que podría comprar en el pueblo donde pasábamos el fin de semana y di media vuelta. Poco después de llegar a casa empezó a sonar el teléfono: mi marido, mi madre, amigas... Todos preguntaban si estábamos bien. Era el 19 de junio de 1987 y el centro al que en un principio me dirigía era el HIPERCOR de Barcelona. Si no hubiera dadlo media vuelta, a las cuatro y diez minutos habríamos estado en el parking. La hora y el lugar en que estalló la bomba colocada por ETA.

 

Pilar T. Barcelona

 

adicto a las anécdotas

adicto a las anécdotas

Me he decidido a publicar este blog por lo que me ha sucedido esta semana. Durante la conversación con un amigo me di cuenta de que, gran parte de nuestras conversaciones están secundadas o repletas de anécdotas de todo tipo. La utilizamos para ilustrar, hacer reír, sorprender, etc.
Lo que hice desde aquel momento fue fijarme en todas las anécdotas que me fueron contando en las otras conversaciones que tuve y... ¡ Tuve que apuntármelas porqué no había forma de recordarlas todas!
Al cabo de un tiempo me puse selectivo y me dije... ¿Cuantas de las anécdotas que nos cuentan serán verdad y cuantas serán exageraciones, leyendas urbanas y demás.

Así que, como todo buen mitómano, me puse a buscar lo auténtico: anécdotas sorprendentes, escalofriantes, desternillantes... pero con una sola condición que sean verídicas que el que las cuente sea o protagonista o testigo de los hechos. Ahora ya no me vale lo de " a mi me dijeron que...".

Ahora caazo anécdotas, BUENAS ANÉCDOTAS y os pido y agradezco de antemano que posteeis vuestras historias y el que querais compartirlas conmigo y con todo aquel que las pueda leer.

Bueno, eso es todo, y recordad, nada de leyendas urbanas.